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lunes, 3 de septiembre de 2018

Pascua: mesa dulce con sentido. Candy bar de Pascua.


Cada año, se va acercando Pascua y me lleva muchas horas buscar, pensar y organizar las mesas o propuestas ya sea para Pascua en familia, con catequesis, con niños y jóvenes o en casa. ¿Cuál es mi búsqueda? Mesas con comida (o sin ella) con propuesta pascual y cristiana, como integrar detalles católicos a nuestros candy bar pascual, o mesa dulce. 
Mirando, probando, intentando junto a mis hermanas y algunas amigas fueron saliendo algunas propuestas que te pueden inspirar, recordemos que en nuestra región la pascua no coincide con la primavera, entonces muchas propuestas del otro hemisferio no quedan bien y nuevamente somos desafiados en nuestro sur del subdesarrollo para proponer algo cristiano, pero atractivo, pero adecuado a nuestra región y cultura y gastando poco e inventando mucho porque nuestros mercados no abundan en propuestas.



Colorido y campestre





Rosca y muffins de zanahoria

Es recomendable el cordero mas que el conejito, pero siempre repito lo mismo si hemos cristianizado todo para una mesa infantil nos podemos permitir el conejito como simple decoración, sabemos ademas que hay una leyenda cristiana al respecto.











Gallinita de crochet, la hizo mi mamá esta manualidad puede ser aliada, tejer corderitos, huevos, flores, banderines para decorar





Las hueveras comunes de cartón bien pintadas y bien decoradas quedan hermosas y alusivas.















Con estilo de altar puede ser la ambientación central...estampas, el cirio, porta retratos con frases, jardin de resurrección, la palabra, flores, velas... 

Luego vamos agregando huevos, chocolates, roscas, confites.


Las canastas de todo tipo y tamaño me encantan para esta fecha.





El ultimo año, centramos en los niños las actividades así que agregamos algunas bellas pinturas sobre resurrección y los niños colorearon imágenes... también hubo búsqueda de huevos, concurso de preguntas y respuestas que estaban dentro de los huevos kinder, cantamos canciones folclóricas o populares.









Espero que en tu próxima fiesta alguna de estas ideas te sirvan. Es posible integrar religiosidad con comidas tradicionales de este tiempo, de manera respetuosa e integrada, con sencillos símbolos recreamos el momento más importante de nuestra fe, y lo cargamos de simbología festiva. Podes hacerme preguntas en los comentarios o dejar tu sugerencia como también compartir experiencias!!! 


miércoles, 21 de noviembre de 2012

El altar familiar


Si hay algo que me llamó profundamente la atención visitando un blog católico entre otras cosas es el concepto de altar familiar. En el blog familia católica de Xhonané Olivas (y familia) aparece como altar en casa, o mesita de oración y es precisamente ahí que me enamoré.

 Mi concepto, ya sea familiar o cultural (y un sueño para mi hogar) era el altar estático, es decir un lugar importante de la casa con algunas imágenes, una Biblia un rosario y un florero o una vela para encender en ocasiones especiales. No está mal y es muy bonito, peeero si visitan en este link familia católica altar en casa descubrirán un mundo nuevo, imposible no desearlo para sus casas (incluso para tu salón de catequesis) tiene miles de detalles exquisitos como mantelitos del color litúrgico de cada día, como colocar las intenciones familiares, como involucrar a todos los miembros de la familia, en fin muy superior al que yo imaginaba o conocía, es dinámico, es activo,  invita a la oración diaria y familiar, y nos muestra la riqueza de celebraciones que hay en nuestra Iglesia (y se pueden realizar en casa).

Quizá leyendo esto digas en mi casa es imposible de hacer, “porque la tele es el centro de todo” “porque hay poca oración familiar” “porque no encuentro el espacio para algo así” “porque los hijos están crecidos y no les va  a gustar” se me ocurren todas estas excusas muy argentinas. 
¿Saben qué? Creo que puede empezar como algo pequeñito tal vez una repisa con menos elementos  al principio, pero poniendo cada día un detalle (la foto del que cumple años en casa, el santo del nombre, flores para María, una intención especial escrita o con dibujos…) solo mamá, o mamá y papá, o mamá y los hijos pequeños, estoy segura que de a poquito será un lugar que a nadie de la casa le resulte indiferente.  En otras familias será una oportunidad para mejorar los momentos de oración, ampliar la mirada religiosa familiar, justamente transformarnos en iglesia domestica y habrá que revolver cajas buscando las fechas de nuestros bautismos, comuniones y demás sacramentos que rara vez celebramos en profundidad.
Por el momento en mi familia es un enorme deseo, estamos con albañiles, con nuestra casa en construcción, con las cosas fuera de lugar y mucho desorden, todavía en este adviento no podemos comenzar. Lo que si tratamos de mantener es la oración familiar, nuestras imágenes en lugares privilegiados pero lejos estamos aún del sueño de nuestro altar familiar. En otro post iré mostrando con fotos lo que estoy guardando para realizarlo.
Gracias Familia Católica fue una maravilla haberlos encontrado.




A.M.D.G.
Hasta la próxima.
Laura

martes, 2 de octubre de 2012

Nuestro corazón se prepara para la reconciliación.


Les dejo un trabajo que realicé con niños de catequesis, tuvimos una convivencia para preparar ese momento especial de la primera confesión. Muchas veces los niños sienten temor, no saben qué decir o como preparase, la idea es que profundicen el concepto y la vivencia del pecado y también del perdón. Nuestra sociedad (al menos en Argentina) ha perdido la noción de pecado, cuántas veces nuestros niños escuchan esta palabra recién en la catequesis con mas de 7 años. Pero para no quedarnos solo en la situación dolorosa o negativa es que también hablamos de la gracia, de la misericordia, del Buen Jesús que nos espera para perdonarnos y no castigarnos y hacernos sentir mal. Creo que también es una linda actividad para hacer en casa con hijos o en familia y poder vivir estos temas desde pequeños, todos mas allá de necesitar confesarnos frecuentemente debemos hacer un examen diario de nuestras acciones, omisiones, pensamientos, por lo tanto no está demás tener una “celebración” especial para pensar en el maravilloso misterio del perdón.

Objetivo
Que podamos ver que el pecado deja una herida, que las acciones tienen consecuencias.
Que podamos dolernos de nuestros pecados y hacer propósitos concretos para crecer en la gracia.
Que podamos experimentar el perdón, qué podamos encontrar a Jesús misericordioso y vivir la alegría de la reconciliación.
Materiales
Cuento “los clavos en la cerca” una cerca hecha de tergopol y debajo del mismo pegado con cinta un corazón. Clavos (cantidad suficiente para todos los presentes), un martillo, biblia. corazones con “curitas” pegadas o dibujadas o con remiendo.

Desarrollo

Nos ponemos en presencia del Señor, para preparar nuestro corazón, vamos a escuchar un cuento y luego vamos a reflexionar sobre el mismo.

Cuento:
Había un niño que tenía muy, pero que muy mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma, que él clavase un clavo en la cerca de detrás de la casa.

El primer día, el niño clavó 37 clavos en la cerca. Al día siguiente, menos, y así con los días posteriores. Él niño se iba dando cuenta que era más fácil controlar su genio y su mal carácter, que clavar los clavos en la cerca.

Finalmente llegó el día en que el niño no perdió la calma ni una sola vez y se lo dijo a su padre que no tenía que clavar ni un clavo en la cerca. Él había conseguido, por fin, controlar su mal temperamento.

Su padre, muy contento y satisfecho, sugirió entonces a su hijo que por cada día que controlase su carácter, que sacase un clavo de la cerca.

Los días se pasaron y el niño pudo finalmente decir a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Entonces el padre llevó a su hijo, de la mano, hasta la cerca de detrás de la casa y le dijo:

- Mira, hijo, has trabajo duro para clavar y quitar los clavos de esta cerca, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca. Jamás será la misma.

Lo que quiero decir es que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfado y mal carácter, dejas una cicatriz, como estos agujeros en la cerca. Ya no importa tanto que pidas perdón. La herida estará siempre allí. Y una herida física es igual que una herida verbal.

Los amigos, así como los padres y toda la familia, son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte.

Las palabras de su padre, así como la experiencia vivida con los clavos, hicieron con que el niño reflexionase sobre las consecuencias de su carácter.

Ahora vamos a observar esta cerca nueva y sana (colocar la cerca de tergopol, al lado los clavos y el martillo)vamos a pensar, a rezar y ver adentro nuestro cuáles son esos defectos o errores por los cuales deberíamos colocar un clavo en la cerca, cuando lo hayamos pensado nos acercamos y ponemos un clavo.


En clima de serenidad y dolor escuchamos la palabra de Dios: para niños que se preparan para el sacramento de la confesión recomiendo la Parábola del hijo pródigo, ya que contiene los 5 pasos de una buena confesión (examen de conciencia, dolor de los pecados, decir todos los pecados al confesor, propósito de enmienda y cumplir la penitencia) es importante que los niños los tengan claros. Si lo hacemos en casa, con los más pequeños se puede utilizar la lectura del Buen Pastor, es una imagen muy fuerte y muy tierna que mueve el alma a confiar en el Señor.

Una vez iluminados con la palabra de Dios veremos que nuestros malos actos lastiman mas allá de lo que nosotros creemosque,sacamos de atras de la cerca el corazón y vemos como fue quedando roto con cada pinchazo. Pero aunque el pecado deja heridas y marcas Dios nos perdona y podemos recomenzar, siempre siempre contamos con su gracia, para que cada día sean menos los clavos que dañen la cerca.

Entregamos el corazón “remendado” (en él hubo una herida pero se está sanando) para colocar en él un propósito o pedir una gracia para vencer el defecto que nos domina. Nuevamente pasar adelante quitar nuestro clavo de la cerca y en el lugar roto colocar el corazón como signo de nuestro deseo de cambiar sabiendo que lo podemos lograr con la ayuda de Dios. Nada más.

Tengo que agregar que cuando hice esta actividad en mi parroquia algunos chicos se conmovieron profundamente, recuerdo a una nena que se acercó y me dijo cuando pasé a poner el clavito casi me pongo a llorar porque en mi corazón había algo que yo tenía que sacar y no lo decía con pesar si no con mucho alivio. Es tan hermoso anunciar al Dios misericordioso. A ustedes ¿qué se les ocurre?

Hasta la próxima.

A.M.D.G.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Un cuento de Poldy, muy acorde a este blog...

Poldy Bird es una escritora maravillosa, durante la escuela primaria leí algunos cuentos de ella en mi libro de lectura ya que ella es nacida en Entre Ríos y yo soy de la misma provincia, luego en la adolescencia leí todos sus libros y cuentos, los transcribí a mis carpetas, los coleccioné de una revista que los publicaba y finalmente, ya casada la conocí en la feria del libro, me emocioné y ella muy calida me tomo la tomó la mano y me firmó un autografo....pensando en este blog comencé a recordar esta reflexión de ella...pasen y deleitense...

La casa es la familia que está adentro.
No es la puerta de entrada,las paredes,los muebles,las alfombras.
No es la silla que falta o la cortina que todavía no pudo ser comprada.
No es el cairel,la lámpara,el adorno.
Es una risa recibiendo al que llega.
Es una mano extendiendo el mantel y repartiendo el pan.
Es el sonido al descorchar una botella.
Es una vos amiga que te dice:"Quedate un rato más a conversar".
Es un ramo de flores en la sala.
Es una plante verde en el balcón.
Es un rosal en el jardín del fondo.
La casa no es un escenario,un muestrario de cosas para que vean los otros.
Es...un clima de paz,una zona neutral en la batalla diaria de la calle,del trabajo y la vida.
Es "escucha este cd",es todo está para usar,para servirnos".
¿Te acordás de la casa aquella amiga de la infancia donde jugabas sin que nadie decretara "ese sillón es para las visitas"?
Bueno,algo así es la casa.
La casa tiene alma:ese poco de alma que le regala cada uno de los que la habitan.
Por eso,cuando entro en una casa tan sólo me doy cuenta de su calor humano-para mí,su única riqueza-que es lo que me hará volver:la gente,la gente que allí dentro me da su corazón,me da su mano.
A.M.D.G.
Hasta la proxima

Otro texto inspirador

 EL SECRETO DE NAZARET (tomado de Catholic.net)

A. Canto y saludo inicial
B. Invocación del Espíritu Santo
C. Lectura de la Palabra de Dios

11Vino a los suyos,
y los suyos no la recibieron.
12Pero a todos los que la recibieron
les dio poder de hacerse hijos de Dios:
a los que creen en su nombre (Jn 1, 11-12).

40El niño crecía y se fortalecía, lleno de sabiduría; y la gracia de
Dios estaba sobre él.
41Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.
42Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la
fiesta […]

51Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre
conservaba todas estas cosas en su corazón. 52Jesús crecía en sabiduría,
en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres (Lc 2, 40-41.51-52).


D. Catequesis bíblica

1.
Vino a los suyos. ¿Por qué la familia debe elegir un estilo de vida? ¿Cuáles son los nuevos estilos de vida para la familia de hoy en relación al trabajo y la fiesta? Dos pasajes bíblicos describen el modo con el cual Jesús nuestro Señor vino entre nosotros (Jn 1, 11- 12) y vivió en una familia humana (Lc 2, 40-41.51-52).

El primer texto nos presenta a Jesús que habita en medio de su gente: «Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios: a los que creen en su nombre». La Palabra eterna sale del seno del Padre, viene entre su gente y entra en una familia humana. El pueblo de Dios, que hubiera debido ser el seno que acogiera al Verbo, se muestra estéril. Los suyos no lo acogen, es más, lo quitan de en medio. El misterio del rechazo de Jesús de Nazaret se sitúa en el corazón de su venida entre nosotros. Pero a los que lo acogen «les dio poder de hacerse hijos de Dios». Al pie de la cruz, Juan ve realizado lo que proclama al inicio de su Evangelio. Jesús, «viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba» (Jn 19, 26), entrega a la madre el nuevo hijo y encomienda la madre al discípulo amado. El evangelista comenta: «y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa» (19, 27). He aquí el «estilo» que Jesús nos pide para venir entre nosotros: un estilo capaz de acoger y engendrar.

Jesús pide que la familia sea lugar que acoge y genera la vida en plenitud. Esta no da sólo la vida física, sino que abre a la promesa y a la alegría. La familia es capaz de «acoger» si sabe preservar la propia intimidad, la historia de cada uno, las tradiciones familiares, la confianza en la vida, la esperanza en el Señor. La familia es capaz de «engendrar» cuando hace circular los dones recibidos, cuando custodia el ritmo de la existencia cotidiana entre trabajo y fiesta, entre afecto y caridad, entre compromiso y gratuidad. Este es el don que se recibe en la familia: custodiar y transmitir la vida, en la pareja y a los hijos.

La familia tiene su ritmo, como el latido del corazón; es lugar de descanso y de impulso, de llegada y de partida, de paz y de sueño, de ternura y de responsabilidad. La pareja debe construir el clima antes de la llegada de los hijos. La casa no puede quedar desierta a causa del trabajo, sino que la familia deberá aprender a vivir y a conjugar los tiempos del trabajo con los de la fiesta. A menudo deberá hacer frente a presiones externas que no consienten elegir el ideal, pero los discípulos del Señor son aquellos que, viviendo en las situaciones concretas, saben dar sabor a cada cosa, incluso a lo que no se logra cambiar: son la sal de la tierra. Especialmente, el domingo debe ser tiempo de confianza, de libertad, de encuentro, de descanso, de compartir. El domingo es el momento del encuentro entre hombre y mujer. Sobre todo es el Día del Señor, el tiempo de la oración, de la Palabra de Dios, de la Eucaristía, de la apertura a la comunidad y a la caridad. Y así, también los días de la semana recibirán luz del domingo y de la fiesta: habrá menos dispersión y más encuentro, menos prisas y más diálogo, menos cosas y más presencia. Un primer paso en esta dirección es ver cómo habitamos la casa, qué hacemos en nuestro hogar. Es preciso observar cómo es nuestra morada y considerar el estilo de nuestro habitar, las decisiones que hemos tomado, los sueños que hemos cultivado, los sufrimientos que vivimos, las luchas que sostenemos, las esperanzas que albergamos.

2. El secreto de Nazaret. En esta aldea de Galilea, Jesús vive el período más largo de su vida. Jesús se hace hombre: con el paso de los años atraviesa muchas de las experiencias humanas para salvarlas todas: se hace uno de nosotros, entra en una familia humana, vive treinta años de absoluto silencio que se convierten en revelación del misterio de la humildad de Nazaret.

Las palabras que abren el pasaje delinea con pocos rasgos el «secreto de Nazaret». Es el lugar para crecer en sabiduría y gracia de Dios, en el contexto de una familia que acoge y engendra. «El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él». El misterio de Nazaret nos dice de modo sencillo que Jesús, la Palabra que viene de lo alto, el Hijo del Padre, se hace niño, asume nuestra humanidad, crece como un muchacho en una familia, vive la experiencia de la religiosidad y de la ley, la vida cotidiana marcada por los días de trabajo y por el descanso del sábado, el calendario de las fiestas. El «hijo del Altísimo» hace experiencia de la fragilidad y de la pobreza, es acompañado por los pastores y por personas que expresan la esperanza de Israel. Pero el misterio de Nazaret es mucho más: es el secreto que ha fascinado a grandes santos, como Teresa de Lisieux y Charles de Foucauld.

En efecto, las frases que cierran el episodio dicen que Jesús «bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús crecía en sabiduría, en estatura (madurez) y en gracia ante Dios y ante los hombres». He aquí el misterio profundo de Nazaret: Jesús, la Palabra de Dios en persona, penetró en nuestra humanidad durante treinta años. Las palabras de los hombres, las relaciones familiares, la experiencia de la amistad y de la conflictividad, de la salud y de la enfermedad, de la alegría y del dolor se convierten en lenguajes que Jesús aprende para decir la Palabra de Dios. De dónde vienen, si no es de la familia y del ambiente de Nazaret, las palabras de Jesús, sus imágenes, su capacidad de mirar los campos, el campesino que siembra, la mies rubial, la mujer que amasa la harina, el pastor que ha perdido a su oveja, el padre con sus dos hijos. ¿Dónde aprendió Jesús su sorprendente capacidad de contar, imaginar, comparar, rezar en la vida y con la vida? ¿No vienen acaso de la inmersión de Jesús en la vida de Nazaret? Por esto decimos que Nazaret es el lugar de la humildad y del ocultamiento. La Palabra se esconde, la semilla baja al centro de la tierra y muere para dar como don el amor mismo de Dios, es más, el rostro paterno de Dios. Este es el misterio de Nazaret.

3. Los vínculos familiares. Jesús vive en una familia marcada por la espiritualidad judía y por la fidelidad a la ley: «sus padres iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de Pascua. Cuando cumplió los doce años, subieron como de costumbre a la fiesta». La familia y la ley son el contexto en el cual Jesús crece en sabiduría y gracia.

La familia judía y la religiosidad judaica, una familia patriarcal y una religión doméstica, con sus fiestas anuales, con el sentido del sábado, con la oración y el trabajo diario, con el estilo de un amor de pareja puro y tierno, permiten comprender que Jesús vivió a fondo su familia.

También nosotros crecemos en una familia humana, dentro de vínculos de acogida que nos hacen crecer y responder a la vida y a Dios. También nosotros llegamos a ser lo que hemos recibido. El misterio de Nazaret es el conjunto de todos estos vínculos: la familia y la religiosidad, nuestras raíces y nuestra gente, la vida cotidiana y los sueños para el mañana. La aventura de la vida humana parte de lo que hemos recibido: la vida, la casa, el afecto, la lengua, la fe.

Nuestra humanidad la forja una familia, con sus riquezas y sus miserias.


E. Escucha del Magisterio

La vida de familia conlleva un estilo singular, nuevo, creativo, que hay que vivir y saborear en la pareja y transmitir a los hijos a fin de que transforme el mundo. El estilo evangélico de la vida familiar influye dentro y fuera del ámbito eclesial, haciendo brillar el carisma del matrimonio, el mandamiento nuevo del amor a Dios y al prójimo. De modo sugestivo, Familiaris Consortio n. 64 nos exhorta a redescubrir un rostro más familiar de Iglesia, adoptando «un estilo de relaciones más humano y fraterno».

Estilo evangélico de la vida en familia

Animada y sostenida por el mandamiento nuevo del amor, la familia cristiana vive la acogida, el respeto, el servicio por todo hombre, considerado siempre en su dignidad de persona y de hijo de Dios.

Esto debe ser así, ante todo, dentro y a favor de la pareja y de la familia, mediante el compromiso diario de promover una auténtica comunidad de personas, fundada y alimentada por la interior comunión de amor. Esto debe desarrollarse después dentro del ámbito más vasto de la comunidad eclesial, en la cual la familia cristiana está insertada: gracias a la caridad de la familia, la Iglesia puede y debe asumir una dimensión más doméstica, es decir, más familiar, adoptando un estilo más humano y fraterno de relaciones.

La caridad va más allá de los hermanos de fe, porque «cada hombre es mi hermano»; en cada uno, sobre todo si es pobre, débil, sufre y se le trata injustamente, la caridad sabe descubrir el rostro de Cristo y un hermano al que hay que amar y servir.

Para que la familia viva el servicio del hombre según el estilo evangélico, será necesario poner en práctica con todo cuidado lo que escribe el Concilio Vaticano II: «Para que este ejercicio de la caridad sea verdaderamente irreprochable y aparezca como tal, es necesario ver en el prójimo la imagen de Dios, según la cual ha sido creado, y a Cristo Señor, a quien en realidad se ofrece lo que al necesitado se da» (AA 8).
[Familiaris Consortio, 64]


F. Preguntas para la pareja de esposos y para el grupo

PREGUNTAS PARA LA PAREJA DE ESPOSOS


1.-¿Nuestra familia es un lugar que acoge y engendra la vida en plenitud en las distintas dimensiones humanas y cristianas?

2.-¿Qué decisiones tomamos para que la familia sea espacio para crecer en sabiduría y gracia de Dios?

3.-¿Qué tipo de vínculos familiares, afectivos, religiosos, alimentan el crecimiento de la pareja y de los hijos?

PREGUNTAS PARA EL GRUPO FAMILIAR Y LA COMUNIDAD

1.-¿Cuáles son los nuevos estilos de vida para la familia de hoy entre trabajo y fiesta?

2.-¿Qué opciones y qué criterios guían nuestra vida diaria?

3.-¿Qué dificultades comunicativas y sociales se deben afrontar para hacer de la familia un lugar de crecimiento humano y cristiano?

4.-¿Cuáles son las dificultades culturales que se encuentran a la hora de transmitir las formas de la vida buena y de la fe?

G. Un compromiso para la vida familiar y social

H. Preces espontáneas. Padre Nuestro.