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martes, 7 de enero de 2014

Nuestro Adviento, Nuestra Navidad...

Debo decir que me siento muy feliz, hemos tenido un hermoso Adviento y una hermosa Navidad, miraba hace un rato lo que nos proponíamos como familia para vivir estos tiempos litúrgicos con sentido y en familia. Por mi forma de ser perfeccionista tiendo a no hacer las cosas si no están dadas todas las condiciones y me pierdo mucho por ese defecto, así que este año, con las propuestas escritas, entre albañiles, polvo de moladora, calor de casi 40 grados pusimos en práctica algunas cosas y fue inmensamente disfrutado:

-Realizamos la corona, la encendimos y rezamos (todo un logro)
-Utilizamos el calendario de Adviento (regalo de la tía) de otro año, que nos ayudó con la cuenta regresiva.
- Escuchamos villancicos, los cantamos, aprendimos algunos.
-El 8 armamos el arbolito, y el pesebre, teníamos uno nuevo, traído por papá de Italia recientemente.
-Realizamos cajas navideñas para regalar a amistades y manteles pintados a mano para algunos familiares (nos quedamos cortas para el año que viene nos organizaremos mejor para que no falte para nadie)
-Nos sacamos fotos y recopilamos de años anteriores.
-Nuestra hija fue pastorcita en un pesebre viviente del que participamos en familia con inmensa alegría.
-Cada noche leímos un cuento que fue despertando el corazón a la ternura, al amor, a la paz...
-La noche del 24 participamos de la misa, besamos al Niño y afuera se sortearon pesebres que regaló una señora, nuestra hija tuvo la gracia de sacar numero ganador, lo dejamos a los pies del árbol del abuelo...

-No cocinamos como nos habíamos propuesto por la gran ola de calor, no pude conseguir los cortantes navideños para hacer galletitas (luego si muy cerca de mi casa pero ya había pasado je!)queda pendiente para el año que viene...
- Al hogar y al asilo no fuimos porque estuvimos de viaje y no fue sencillo comunicarse con las instituciones (ubicar a sus directivos) pero eso si lo haremos pronto aunque haya pasado navidad...

En esto como en otras cosas, tenemos dos tentaciones, la primera es la que describí al principio, no hago nada porque no tengo materiales, o casa linda, o no me va a salir como a tal, o tengo una idea idealizada de los hechos...y la otra "coparnos" y querer hacer todo, eso es imposible primero porque seguramente nos agotaremos, todo quedará por la mitad y una sensación de frustración, ademas porque es lindo focalizar en algo y profundizar antes que dar un paseo por todo pero superficial. También es bueno ver las edades de los niños para que participen de acuerdo a sus intereses o momentos de la vida...por eso estoy conforme me propuse ciertas cosas y logramos casi todas con gran felicidad...y nos queda un sabor dulce a "quiero mas" un entusiasmo hermoso para próximas fiestas, bueno les dejo una fotitos, cuéntenme ustedes que han hecho en familia...







Dejo un fragmento de un escrito de Benedicto XVI que habla de costumbres populares en trono a la Navidad:

Desde entonces, el buey y el asno forman parte de toda representación del pesebre. Pero, ¿de dónde proceden en realidad? Como es sabido, los relatos navideños del Nuevo Testamento no cuentan nada de ellos. Si tratamos de aclarar esta pregunta, tropezamos con uno hechos importantes para los usos y tradiciones navideños, y también, incluso, para la piedad navideña y pascual de la Iglesia en la liturgia y las costumbres populares. 


El buey y el asno no son simplemente productos de la fantasía piadosa. Gracias a la fe de la Iglesia en la unidad del Antiguo y del Nuevo Testamento, se han convertido en acompañantes del acontecimiento navideño. De hecho, en Isaías 1,3 se dice: Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo. Israel no conoce, mi pueblo no discierne.

Los Padres de la Iglesia vieron en estas palabras una profecía referida al nuevo pueblo de Dios, la Iglesia constituida a partir de judíos y gentiles. Ante Dios, todos los hombres, judíos y gentiles, eran como bueyes y asnos, sin razón ni entendimiento. Pero el Niño del pesebre les ha abierto los ojos, para que ahora reconozcan la voz de su Dueño, la voz de su Amo.




A.M.D.G.
Laura



jueves, 5 de diciembre de 2013

Corona de Adviento.

Con el tiempo de ADVIENTO iniciamos con toda la gran familia de Jesús: La Iglesia, el nuevo año litúrgico 2013/2014. 
Jesús nos invita a todos a estar despiertos, a velar. A prepararnos con alegría para su Venida. “PREPARAOS, VIENE NUESTRO SALVADOR” 
Juntos tenemos que recorrer un camino, durante estas cuatro semanas de espera para la gran fiesta de Navidad... Es un tiempo de profundo gozo, de alegría y de esperanza. El viene y puede cambiar nuestras vidas. Es un buen momento para reunirse en familia, en la catequesis y buscar juntos cómo prepararnos para esta VENIDA.

¿Cómo lo podríamos hacer?
En nuestras casas todos tenemos espacios propios para comer, descansar, estudiar, ver la tele y divertirnos...¿Aunque es cierto que Dios está en todas las partes, no sería bueno tener también un espacio, un lugar específico para El en nuestras casas? El tiempo de Adviento puede ser favorable para introducir en el hogar o en la sala de catequesis este espacio lo que en otra entrada llamé "Altar familiar". En él se coloca el mantelito del color litúrgico (morado en este caso), La Virgen María, La Biblia, la corona de adviento y todo lo que quieras (oraciones, dibujos, propósitos, intenciones...)

¿Qué es y cómo se realiza la Corona de Adviento?

La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios Sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno.

Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. 
Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica.
La corona está formada por una gran variedad de símbolos:

La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas: Nos hacen pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.

Se acostumbra usar diferentes colores: una morada, una roja, una rosa y una blanca. Hay quienes acostumbran poner tres velas moradas y una rosa o blanca. Se prenden primero las moradas que nos recuerdan que es tiempo de penitencia, de conversión. La blanca o rosa significa la alegría de la llegada de Jesucristo.

Las manzanas rojas que adornan la corona: Representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal. si no tienes manzanas las puedes reemplazar con bolas color rojo.

La cinta roja: Representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.


Con todos estos elementos y símbolos, vemos si la compramos hecha, si la realizamos nosotros, si la armamos con los niños. Luego ocupará un lugar de la casa, si no comenzamos con el altar puede ser en la mesa donde podamos reunirnos alrededor encenderla y rezar. En la web hay cientos de guías para hacerla, es bueno detenernos un poquito antes y elegir la que usaremos para este año en particular. También podemos ampliar la reflexión de la misa del domingo para seguir meditando toda la semana.

Yo la elijo como tradición a instalar en mi hogar porque tiene un sentido espiritual profundo y mantiene el adviento vivo en el quehacer cotidiano, con niños tan pequeños y con el ciclo lectivo vigente es muy difícil asistir a misa diaria. De esta manera podemos rezar, reflexionar aunque sea en casa. También porque descubrí esta celebración siendo bien grande y me hubiera gustado vivirla desde la niñez.
El resto de las ideas son mas lúdicas y artísticas. luego las iré ampliando.



Les dejo un modelo de guía para encender las velas, tomado de Catholic.net, me parece hermoso para comenzar, relaciona el pecado original, y otros hechos del Antiguo Testamento hasta el cumplimiento de la promesa de un Salvador...

Celebración de la Corona de Adviento siguiendo la Historia de la Salvación
esquemas para la oración al encender la velas de la corona de adviento

Primer Domingo de Adviento: La promesa de salvación.

Para empezar:
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se apagan las luces y se lee la siguiente explicación basada en el Génesis, capítulo 3:
Adán y Eva se dejaron engañar por el demonio al pensar que podían saber más que Dios y hacer lo que Él había prohibido. Así comenzó el pecado en el mundo y todo se volvió obscuridad para el hombre, pues el pecado nos aleja de Dios. Pero Dios prometió enviarnos a un Salvador.

Vela:
Se enciende la primera vela, que es la vela del arrepentimiento. El color de la vela nos recuerda que es un tiempo de penitencia, de conversión.

Oración:
Que esta corona nos ayude a preparar los corazones de cada uno de los que formamos la familia para tu llegada el día de Navidad.
Te lo pedimos, Señor.

Para terminar:
Te damos gracias, Señor, por mandarnos a tu Hijo a salvarnos y te pedimos ayuda para preparar nuestro corazón a la venida de Cristo.
Amén.

Cantar:
Se puede concluir con una canción que todos conozcan. Se sugiere "Ven, ven, Señor, no tardes".

Ven, Ven Señor, no tardes
Ven, ven que te esperamos
Ven, ven Señor, no tardes
Ven, pronto Señor.

El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor;
los hombres no son hermanos
el mundo no tiene amor.

Envuelto en sombría noche,
el mundo sin paz no ve,
buscando va una esperanza,
buscando, Señor, tu fe.

Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz,
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas Tú.

Segundo Domingo de Adviento: La alianza con Noé.

Para empezar:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se enciende la vela del domingo anterior, recordando que existía un poco de luz por la promesa del Salvador a pesar del pecado de Adán y Eva. Se apagan las luces y se lee la siguiente explicación basada en el Génesis, capítulo 7 y 8:
En la historia de Noé, se ve como el pecado se fue extendiendo en el mundo y los hombres cada vez más se olvidaban de su amor y mandamientos. El arca de Noé nos recuerda el deseo de Dios de salvar a los hombres. El arco iris es el símbolo que nos recuerda el amor de Dios hacia los hombres.

Vela:
Se enciende la segunda vela, que es la vela de la promesa de Navidad, de la promesa de la venida del Salvador.

Oración:
Te pedimos que nos ayudes a no alejarnos
de Ti por las cosas materiales, las prisas, los regalos. Te pedimos nos ayudes a vivir
cerca de Ti estos días y siempre.

Reflexión:
Hacer algunas preguntas relacionadas con la lectura del Génesis del Arca de Noé:
En la familia ¿qué nos está alejando de Ti en estos momentos? ¿A qué le estamos dando mayor importancia en nuestra vida?

Propósitos:
Después de la reflexión anterior, cada miembro de la familia puede compartir cuáles son sus propósitos para mejorar en la semana.

Para terminar:
Te damos gracias Señor por mandarnos
a tu Hijo a salvarnos y te pedimos ayuda
para preparar nuestro corazón para su venida.
Amén.

Cantar: "Levántate, pueblo mío"

Levántate pueblo mío;
pueblo mío levántate,
viene el Señor.

Brilla ya en tus calles,
en tus plazas
y en los hombres
donde hay amor.

Levántate pueblo mío,
despierta porque sale el sol,
su fuego brilla en la mañana,
el viento canta su voz.

Alégrate pueblo mío,
ya llega nuestro Salvador
Su luz nos llena de esperanza
su fuego alegra el corazón.

Su reino es de justicia,
de esperanza,
su reino es de salvación.

Tercer Domingo de Adviento: Los Mandamientos

Para empezar:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las dos velas de los domingos anteriores recordando cómo la luz fue regresando para el hombre con la promesa de salvación y con la alianza de Noé. Se apagan las luces y se lee la siguiente explicación basada en el libro del Éxodo :
Moisés fue escogido por Dios para liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto. Este es un símbolo de la liberación del pecado por la venida de Jesús al mundo. Más adelante, Dios le da los diez mandamientos a Moisés en el monte Sinaí, con los que nos muestra el camino para la salvación y se abre una luz en la vida de los hombres.

Vela:
Se enciende la tercera vela, que representa al amor de Jesús por los hombres.

Oración:
Te pedimos Señor nos ayudes a cumplir
con tus mandamientos para poder acercarnos
a Ti durante toda nuestra vida.

Reflexión:
Hacer algunas preguntas relacionadas con la lectura anterior:
En la familia: ¿cómo estamos cumpliendo los mandamientos de Dios? ¿Qué mandamiento nos está costando más trabajo cumplir?

Propósitos:
Después de la reflexión anterior, cada miembro de la familia puede compartir cuáles son sus propósitos para mejorar esta semana.

Para terminar:
Te damos gracias Señor por dejarnos un camino
a seguir con tus mandamientos
y te pedimos nos ayudes a cumplirlos
para preparar nuestro corazón a tu venida. Amén.

Cantar: "Allanad los caminos"

Hay que allanar las sendas de la vida,
porque el Señor está cerca. (bis)

Los ojos de los ciegos se han despegado.
Las lenguas de los mudos cantan tu gloria,
los cojos han saltado como los ciervos:
todo quiere hacerse vida.

Estad siempre alegres en el Señor.
Sed fieles y constantes en el orar.
Guardaos de maldades y desprecios:
Dios cumple sus promesas.

Si quieres que cumpla las profecías;
si quieres la gloria de tu Señor;
si quieres que tu Dios venga a visitarte:
Cuida y limpia sus caminos.


Cuarto Domingo de Adviento: La Anunciación

Para empezar:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las tres velas de los domingos anteriores recordando cómo se fue haciendo la luz para los hombres en la promesa de salvación, en la alianza con Noé y la alianza con Moisés. Se apagan las luces y se lee la siguiente explicación basada en el pasaje de La anunciación de San Lucas 1, 26-38:
Con el mensaje que el ángel lleva a María se hace realidad la promesa de salvación a los hombres. Gracias a su "sí" se pudieron llevar a cabo los planes de dios para el mundo.

Vela:
Se enciende la cuarta vela que representa la llegada de Cristo a los corazones.

Oración:
Señor, te pedimos nos ayudes a estar
siempre dispuestos a dar un "sí"
a lo que nos pidas en nuestras vidas.

Reflexión:
Hacer algunas preguntas relacionadas con la lectura anterior:
¿Cómo hemos cumplido con lo que Dios nos ha mandando en nuestras vidas? ¿Qué tanto hemos aceptado la voluntad de Dios en nuestras vidas?
¿Estamos dispuestos a dar un sí a lo que Dios nos pida?

Propósitos:
Después de la reflexión anterior, cada miembro de la familia puede decir cuáles son sus propósitos para mejorar en la semana.

Para terminar:
Te damos gracias, Señor, por haber enviado
a tu Hijo a salvarnos y
por darnos una Madre en el Cielo.
Amén.

Cantar: "Dijo que sí María"

Dijo que sí María, cuando al amanecer
pudo ofrecer su casa al Santo de Israel.
Era un jardín la Virgen, Dios quiso ser clavel,
nunca mi pobre tierra, fuera tan buen vergel.

Dijo que sí María y al recibirle a Él
en su morada humilde nos acogió también,
Madre de Dios y nuestra, Virgen de Nazaret,
En tu jardín de amores yo quiero florecer.

Dijo que sí María cuando al amanecer,
supo Dios quería en su jardín nacer.
nunca mi pobre tierra fuera tan buen vergel
Dijo que sí María cuando al amanecer,
Dios la envolvió en su sombra.